Al desnudo – Idris Birch

viernes 19 noviembre, 2021

From issue: Cross Country en Español 64 – Diciembre 2021 / enero 2022

Mi padre ya volaba antes de yo nacer. Pensaba que era normal, hasta que tenía 10 años y me di cuenta que la mayoría de los padres no volaban.

Volamos en biplaza, pero no me pareció interesante. A los 14, hicimos un vuelo de distancia corto y jugamos a base de nube y pensé: “¡Quizás debería intentarlo!” Hice el curso en la escuela de un amigo de mi padre.

Progresé lento por el clima británico, sobretodo en Gales. A los 18, gastaba lo que tenía para ir a los Alpes a acampar, hacer dedo al despegue, comer sándwiches de mermelada de desayuno, almuerzo y cena, y volar todo lo posible. Aprendía de las montañas, las brisas y acumulaba horas. 

Mi primera compe fue como wind dummy en el Británico de 2010 en Saint André. Ahí pude ver lo que era el vuelo de competencia. Ya sabía lo que quería hacer. Soñaba con ser piloto de prueba. 

Tuve la suerte de estar en el equipo Nova Juniors dos años. Fue genial para compartir información de vuelos de distancia y competencia. También hacen un encuentro anual en los Alpes y pude ver el mundo del vuelo en Europa. Creo que me ayudó mucho.

Me fui de Nova para volar alas dos bandas. Después, tuve la suerte de ir a Corea del Sur donde pasé casi siete años trabajando para Gin. Trabajar como piloto de prueba en Corea fue todo lo que pensaba y más. Te da más confianza como piloto porque sabes que podrás con el ala en cualquier situación. Uno tarda dos o tres años en volar seguro.

El año pasado extrañé ser piloto de prueba. Extrañaba calar alas, los colapsos, todo acerca del vuelo de prueba y el proceso del diseño. Ahora soy piloto de prueba para Phi en Austria y estoy emocionado de vivir en otro país y mejorar.

Este año tuvimos un buen equipo para volar distancia. Volé con Wesley Murch, Alex Coltman, Joe Dart, Laurence Lawson, Tom Cole y Kirsty Cameron. Nos motivábamos para volar y a veces conducíamos horas para encontrar un despegue. Es genial volar en grupo y trabajar juntos en otro tipo de competencia.

Me encanta del vuelo de distancia porque puedes tomarte las cosas con calma. Se siente bien cuando eres paciente y disciplinado. Mantenerse en una térmica suave y después acelerar a fondo bajo las nubes. Es divertido.

Este año volé 200km en mi Gales natal. Volé desde Malvern, Inglaterra, donde vive mi padre hasta Gales. En el norte de Gales, llegué a 2100m y fue especial sobrevolar la montaña más alta de Gales tan alto. Hice un planeo final de 25km a 65-70km/h y llegué a mi meta a 300m del suelo y aterricé en el pueblo. Es mi vuelo favorito hasta ahora.

No iba a volar ese día. Estaba cansado porque había volado mucho los días anteriores. Pero un piloto me dijo, “Epa, ¿vienes?” Le dije, “Está bien, ¿dónde son 200km? Vamos, pues”. 

Despegué y estaba estable. Pero empezaron a formarse calles de nubes y las seguí hasta el final. Más adelante estaba estable, todo azul, así que me di la vuelta, me quedé en la calle de nubes y esperé hasta que vi que se formaban nubes. Fue un día de paciencia.

Para volar lejos hay que volar en equipo. Al menos así funciono yo. No solo para volar sino para motivarme. En Gran Bretaña, hay que volar cuando está marginal por como son las previsiones. Puede que digan que es un día mediocre, pero podría ser mejor o peor. Así que nos motivamos entre todos.

Sin Covid en el panorama, me gustaría viajar. Sería genial viajar para hacer pruebas. Me gustaría hacer el circuito de la PWCA el año que viene y me emociona la primavera y los vuelos de distancia en los Alpes. 

Idris Birch tiene 30 años y ganó la liga británica de distancia, xcleague.com

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