Una semana de vuelo

jueves 14 julio, 2022

From issue: Cross Country en Español 70 – Agosto 2022

No importa si es tu primer curso SIV o si estás retomando después de una pausa, no hay nada mejor que un curso para concentrarte y afinar tus habilidades. Rodeado de pilotos con la misma mentalidad y sin nada más en qué concentrarse lo único que puede pasar es que progreses. A principios de año, estos tres pilotos y escritores hicieron cursos diferentes y esto es lo que aprendieron.

 

SEMANA CLÁSICA DE XC

Guías: Ferdinand Vogel y Mónika Eller

Piloto: Bastienne Wentzel, BGD Base 2 (EN B), arnés Skywalk Cruise

Debido a que nunca había estado en un curso de vuelo térmico ni de distancia, no progresaba desde hacía tiempo. Así que, la invitación para una semana en Bassano, Italia, con Ferdinand Vogel y Mónika Eller fue estar “en el lugar y momento indicados”.

Antes del curso, estaba preocupada de no tener el nivel, pero me sorprendió que la experiencia de los ocho pilotos del grupo era variada, desde 18 meses con una licencia básica hasta 30 años de experiencia y vuelos largos. Yo estaba en el medio. 

Desde el principio, Ferdi aclaró, “No es un curso de vuelo térmico”. Debíamos poder “despegar desde un lugar nuevo, aterrizar de forma autónoma y poder encontrar la primera térmica”. No hubo de qué preocuparse. Ferdi y Mónika resultaron ser flexibles y se adaptaron. Cada uno de nosotros recibió instrucciones personalizadas, ya fuera consejos para despegar de espalda con viento fuerte, encontrar la primera térmica suave en la mañana o centrar de forma eficiente.

Pronto aprendimos que para volar lejos, hay que despegar temprano. Ello implicó estar en el despegue antes de las 10am y despegar con las primeras burbujas. 

El primer día volable fue después de una tormenta. Hizo mucho frío en la noche y al día siguiente había foehn de norte de cola, viento local este cada vez más fuerte con viento térmico, como siempre, de sur-suroeste. La previsión era de térmicas de hasta +3.5m/s. El briefing de la DHV indicaba en letras rojas que eran condiciones primaverales muy exigentes, solo para expertos. 

Empezó el reto. Algunos no lograron hacer el primer cruce, pero cuando aterrizaron tuvieron un curso privado con Mónika. Los recogió para hacer otro vuelo desde su despegue privado – justo frente a la nueva posada de vuelo – que es un lugar perfecto para volar en la tarde. Todos volvieron a volar hasta que el viento aumentó demasiado. 

El grupo de cabeza remontó rápidamente por los conocidos despegues de Bepi y Stella. Cruzamos juntos y seguimos altos flotando por la cresta siguiente, tal y como predijo Ferdi. Nos volvimos a encontrar y remontamos a más de 2100m para cruzar frente a la cima del Monte Grappa. El techo estaba a más de 2600m, pero seguimos el consejo de Ferdi de no subir al máximo. El foehn de norte era fuerte en altura y como queríamos volar rápido y lejos, no necesitábamos tanta altura. 

Fue genial volar y girar térmicas con un grupo de pilotos que conoces y fue alentador oír la voz de Ferdi de vez en cuando para decirnos el plan, la mejor térmica o la mejor línea. Sacó a relucir lo mejor de mí y lo disfruté más de lo que esperaba. 

Cuatro seguíamos al final de la cresta. Volamos lo más lejos que nos atrevimos para después darnos la vuelta contra el viento de suroeste más fuerte. Logré volver al despegue de Bepi y aterricé; los demás siguieron y completaron su meta de unos 30km. ¡Nada mal para el primer día! 

A medida que avanzó la semana, las condiciones se calmaron y el techo bajó. Esto hizo que los briefings en la mañana fueran interesantes: ¿dónde encontraríamos térmicas confiables? ¿Dónde estarán los sotaventos hoy? ¿Dónde volaremos viento en contra? 

Un día que había techo bajo, pero las térmicas seguían siendo fuertes, fue demasiado para mí y me fui a aterrizar. O eso pensé. Mónika me vio desde tierra y me habló por radio: “No vayas a aterrizar todavía. ¡Sube, vamos!” Fue mi turno de una sesión privada en la que me decía cuáles térmicas parecían mejores y me animó a seguir. Justo lo que necesitaba.

 

¿Qué aprendí?  

Muchas de las notas que habíamos escrito de nuestras metas para esa semana tenían que ver con girar mejor en térmica y volar más tiempo o más lejos. Todos hicimos eso al menos y en muchos casos logramos más de 30km. El último día, todos tuvimos una charla personalizada y un análisis de Ferdi acerca de dónde estábamos como pilotos. Algunos recibieron consejos de mejorar su manejo en tierra o en SIV, mientras que otros solo debían volar más.

A Brigitte, que vive cerca de Innsbruck, le pareció motivador volar con un grupo de su nivel en vez de con otros que vuelen más. Veit de Dresden quería aprender a tomar mejores decisiones y tener más confianza durante vuelos largos: lo logró volando unas 15 horas en cuatro días con vuelos de más de 30km. Andreas necesitaba confianza tras un accidente. Su sonrisa durante la charla fue prueba del éxito. “Estoy muy feliz con los vuelos largos y tranquilos que hice esta semana y a veces tener un guía casi privado”, dijo.

Me dieron la interesante e inesperada recomendación de volar en competencias recreativas como el Ozone Chabre Open o el Gin Wide Open. Ferdi explicó: “Si eres bueno encontrando tu propia forma de aprender cosas nuevas, estas competencias te darán las metas para seguir motivada durante vuelos largos. ¡Además, son divertidas!” 

El curso fue en alemán y lo dio Ferdinand Vogel (ferdinand-vogel.de) con Monika Eller como anfitriona en su posada en Bassano (parafly.at)

 

MI PRIMER SIV

Guías: Jenni Fleming, Graham Grant, Tim Digings de Revolution Paragliding (flysussex.com)

Piloto: Tarquin Cooper, Skywalk Arriba (EN B), arnés Gin Verso

Fui a un curso SIV de una semana en Oludeniz en abril. Fueron ocho vuelos en cuatro días con un vuelo supervisado de reconocimiento el día antes y un minivuelo de distancia incluido después. La mayoría era la primera vez que hacíamos un SIV, teníamos pocas horas, aunque para un piloto era su cuarto SIV. 

Siempre había querido volar en Oludeniz porque ya había estado ahí y tenía sentido ir con Revolution porque los conocía de mi escuela de vuelo, Fly Sussex. Fue una ventaja tener los mismos instructores con los que aprendí. Sentí que ya me conocían un poco y que podían darme mejores consejos. 

Tenía bastantes expectativas porque ya había investigado un poco. Esperaba no disfrutar la experiencia sino verla como entrenamiento y como una experiencia emocionalmente exigente. Pero también esperaba hacer horas de vuelo y mejorar bajo supervisión. En particular, quería mejorar mi pilotaje activo. 

El primer día fue de trámites, charlas y revisión de equipos, con un vuelo de reconocimiento en la tarde. Después hicimos cuatro días seguidos con dos vuelos diarios. Hicimos todas las maniobras, desde orejas hasta pérdidas, después, durante los últimos días pudimos concentrarnos en habilidades que queríamos practicar. El último día, hicimos un vuelo de distancia corto para aterrizar en la playa en Butterfly Valley.

En general, los vuelos estuvieron impresionantes: condiciones suaves, buena vista y bastante altura, algo que agradecí. En vuelo, las instrucciones fueron claras y después teníamos charlas con videos. 

Lo memorable para mí no fueron necesariamente las maniobras. Lo que más me dio satisfacción fue aterrizar bien después de haberme pasado de largo el aterrizaje. Durante el vuelo de distancia, giré mi primera térmica de verdad y remonté más de 600m, que fue genial. Ese fue el momento en el que me dije, ahora soy piloto. 

En cuanto al curso SIV, las barrenas y wingovers fueron divertidos. Algo obviamente memorable fue la pérdida… porque es una pérdida. Y no me defraudó con emociones, anticipación y ejecución. 

La primera pérdida me dio miedo. En realidad no hice nada mal. Seguí las instrucciones, volé en reversa, pero cuando subí las manos tuve una abatida horrible: se sintió como una catapulta y las líneas me rozaron el casco. Sin tiempo para preocuparme, hice una segunda pérdida y salió a la perfección.

En la charla, nos mostraron el primer video y todos me animaban mientras daba tumbos por el cielo. La fanfarronada fue bastante útil para reírme de mi primer esfuerzo. Pero unos días después, volví a ver el video y sí que me dieron escalofríos – no me había dado cuenta lo malo que fue. Decidí que era algo que no quería compartir. A pesar de que no iba a caer dentro de la vela, este segundo miedo fue más difícil de procesar y lo tuve varios días. 

Hacer pérdidas fue decisión personal y no había presión, pero en retrospectiva, habría sido mejor trabajar en consolidar las habilidades aprendidas a principios del curso, como colapsos, barrenas o practicar hacer orejas con acelerador. 

 

¿Qué aprendí? 

Para mí fue para aprender a tener más confianza como piloto. Tal y como esperaba, terminé sintiendo que mejoré en pilotaje activo, sabiendo cuándo frenar y cuánto. Todavía falta por aprender, pero mejoré.

Algo que pensé después es que me gustaría que hubiera más enfoque en las habilidades mentales necesarias para manejar el miedo en esos momento. El miedo es un enemigo de los pilotos con pocas horas y es lo que hace que reaccionemos incorrectamente y terminemos en una cascada. Por ello, es crucial tener la habilidad de mantenerse calmado y pensar con claridad. 

Haber hecho un SIV me ayudó a tener más tolerancia al miedo y un poco de turbulencia ya no me aterrorizará y eso solo puede ser bueno. Después de todo, ¡volar debería ser divertido!

instagram.com/adventuretarq

 

 

XC ALPINO

Guías: Pierre Chesne y Florian Sánchez de Pollen Parapente (pollenparapente.com) 

Piloto: Charlie King, BGD Base 2 Lite (EN B), arnés Woody Valley GTO Light 2

Mi curso fue una semana de vuelo de distancia nivel 1 de la FFVL (Federación Francesa) y estuvo subsidiado por la liga femenina de la FFVL de Provence Alpes Côte d’Azur y el grupo era solo de mujeres. Estuvimos en Vallouise en los Ecrins, en los Alpes franceses durante cuatro días.

El curso de distancia nivel 1 le sigue al de Perfeccionamiento en el proceso de entrenamiento francés. Está dirigido a pilotos que hagan sus primeros vuelos de distancia. Seis pilotos estaban volando con alas EN-B, una estaba en una EN-A (¡y voló excepcionalmente bien!). 

Vuelo desde hace años – desde principios de la década de 1990, de hecho. Pero no estado enfocada en XC durante los últimos 17 años porque tuvimos hijos. Solo recientemente sentí que ya tienen la suficiente edad para poder alejarnos. Pensé que el curso sería una buena forma de desempolvar mis habilidades, volar con pilotos motivadas y tener la seguridad de que intervengan instructores en caso de tomar malas decisiones. Los Ecrins es quizás mi lugar favorito del mundo y una amiga estaba en el curso. ¡No tuve que pensar mucho!  

No estaba completamente segura qué esperar. No pasé por el sistema francés, así que no sabía exactamente dónde me ubicaba con respecto al nivel 1 y 2. Esperaba aprender acerca del clima, aerología y planificación del vuelo. Me imaginaba que volaríamos en grupo como patitos detrás de mamá pata mientras explorábamos los Ecrins.

Todos los días, nos encontrábamos a las 8am para hablar de teoría, clima y discutir las opciones de rutas del día. Después, subíamos al despegue. La mayoría de los días hacíamos uno o dos vuelos antes de que las condiciones se activaran y trabajábamos en pilotaje guiadas por radio. 

Después volvíamos a subir al despegue y nos preparábamos para despegar apenas hubiera condiciones para intentar hacer la ruta del día. Florian sacrificó su vuelo dos veces para probar las condiciones (demasiado temprano). Tuvimos condiciones “inusuales” para Vallouise durante los cuatro días, pero creo que ahora es normal tener condiciones inusuales en todos lados. 

Terminamos confinadas dentro del valle (que es amplio, hermoso e impresionante con montañas altas, así que no es difícil estar confinado), una vez debido a estabilidad y después por viento fuerte. Pero practicamos girar térmicas, hacer transiciones y planeos eficientes. Me pareció que solo volar junto a paredes de piedras enormes fue una experiencia excelente y me dio más confianza acercarme. No logramos volar en grupo porque era difícil mantenerse juntas: a algunas les costó más remontar que a otras, por lo que las que iban adelante siguieron. Los planes de vuelo debían adaptarse a las condiciones, así que terminamos cruzándonos y saludándonos en vez de seguirnos. 

Cada día terminaba con una charla y quienes querían podían hacer el examen para su licencia de piloto avanzado. Una tarde, aprovechamos el viento fuerte en el valle para demostrar nuestra ineptitud en control en tierra con velas de 14m2 en las hermosas praderas alpinas rodeadas de marmotas. 

El vuelo estuvo genial. El primer día rasgamos un poco en condiciones estables frente a lo que considero un despegue concurrido, así que fue el vuelo menos placentero para mí, pero los demás días hubo buenas térmicas hasta unos 3400m sobre picos altos con fantásticas vista de glaciares y montañas. El flujo generalizado de norte no fue ideal y a veces estaba turbulento con zonas de convergencia y brisas de valle fuertes.

En general, el curso sobrepasó mis expectativas. Aunque no logramos hacer vuelos de 50km, volamos todos los días y entrenamos mucho. Las charlas y clases estuvieron muy bien y ajustadas a lo que pedíamos o necesitábamos. El equipo hizo todo lo posible para maximizar el vuelo y aprendizaje.

¿Qué aprendí? 

  1. A ser más eficaz en transición: decidir adónde voy a ir y volar en línea recta sin desviarme. 
  2. La paciencia rinde sus frutos y es posible remontar en térmicas muy suaves.
  3. Ver y aprender de las trazas de vuelo de los demás, tanto a gran escala para planificar rutas, pero también a menor escala. En montañas altas, con caras complicadas, puede ser útil dónde van o no van los pilotos, dónde remontan, etc. 
  4. Remonta lo más alto que puedas con calma antes de la transición. Puede ser tentador apresurarse si otros pilotos empezaron la transición, pero es mejor tomarse el tiempo para subir lo más posible antes de seguirlos. Llegarás más alto a la cresta siguiente y la vida será más fácil.  
  5. Vigila las condiciones: el viento que aumenta, las nubes que crecen, etc. y no esperes demasiado para escaparte de ser necesario. 

Una de las cosas que más me frena en mis vuelos de distancia es el miedo a meterme en un sotavento y tener un colapso grande. El último día, me sucedió y aprendí algo. Conecté con el lado soleado de una ladera después de una transición, pero empecé la transición muy pronto y llegué bajo, por debajo de un bosque poco denso. Las térmicas eran flojas y derivaban hacia el sotavento con la brisa de valle. Decidí girar una térmica suave, pero la perdí. De repente, tuve un frontal inesperado. Todo sucedió rápido y salvo un aumento temporal de frecuencia cardíaca, todo salió bien. Aparentemente, reaccioné correctamente y el ala recuperó sin cambiar de rumbo. Volví al lado correcto de la ladera y seguí volando. Sé que a veces hay que remontar en el sotavento, pero la térmica era suave y vaga, o simplemente no estaba adentro.

Otro día, no me di cuenta que las condiciones estaban cambiado: el día se hacía más inestable, había más viento y se subía por todos lados. Solo el instructor Pierre y yo seguíamos en vuelo y me costó descender. Soy cobarde para las barrenas. Los instructores me decían por radio que hiciera orejas y acelerara; que metiera una sola oreja, que acelerara e hiciera 360 suaves. Eventualmente, logré bajar con orejas, acelerador y 360 con el peso del cuerpo. No creo que sea bueno para el ala y no estoy segura de qué aprendí aparte de intentar anticipar y evitar la situación, porque sería igual de mala descendiendo la próxima vez. 

En retrospectiva, creo que me habría preparado mejor. No esperaba tener que hablar por radio (solo escuchar) así que no llevé micrófono, pero habría sido muy útil. Y sabía que no tenía bien ajustado el acelerador en el arnés, pero no lo arreglé. Pura pereza. Es mucho más eficiente tener todo ajustado correctamente y no resolver en el camino. 

A los pilotos que estén pensando hacer un curso para mejorar sus habilidades les diría, háganlo. Aprenderán mucho y es genial volar con otros pilotos motivados del mismo nivel y pasar unos días pensando solo en volar. 

 

APRENDIZAJE DE POR VIDA 

Hay un curso para lo que sea que quieres hacer

VUELO DE DISTANCIA AVANZADO

Diseñados para pilotos que quieran hacer más distancia en un ambiente amigable, para estos cursos avanzado generalmente deberás haber volado una distancia mínima (50km, por ejemplo) y asumir que quieres volar lejos y rápido. Una forma excelente de subir del nivel intermedio.

SIV AVANZADO

Una vez que hayas hecho todo en tu primer SIV, puedes avanzar más y hacerlo de nuevo o hacer un curso más corto de dos días para trabajar en cosas específicas. Lawrie Noctor, que recién hizo un curso en Annecy (flyeo.com), explica: “La diferencia clave es que tienes la capacidad adicional no solo para hacer las maniobras sino para mirar a los lados – tiene una consciencia adicional”.

ACROBACIA

No te preocupes, no tienes que ser Pál Takáts. “Para mí es más importante lo que tiene el piloto en la cabeza que su experiencia previa”, dice el excampeón mundial de acro François Ragolski (francoisragolski.com). “Los cursos de acro en realidad consisten en pilotaje avanzado y ayudarán a cualquier piloto de distancia, biplaza o de cualquier aventura de vuelo”. 

PARAMONTAÑISMO Y VIVAC

Para quienes quieran ser autosuficientes en la montaña durante varios días. Escuelas como AlpWind (alpwind.fr) en Chamonix, Francia, se especializan en hacer cursos de vuelo de aventura: desde fines de semana introductorios hasta clases maestras de vuelo vivac. 

COMPETENCIA

Las competencias recreativas pueden servir de introducción al vuelo de competencia (y volar con muchos pilotos) y generalmente vienen con su buena dosis de pedagogía y orientación. En algunos países existen ligas o programas pedagógicos – participa, es la mejor forma de aprender.

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